¡¡¡Feliz 2011 para todo el mundo!!! En estas fiestas dónde la abundancia de turrones y mil cosméticos estomacales abundan por doquier, donde los kilos alquilan balcones casi permanentes en nuestros abdómenes de focas (hablo por mí, claro está), donde los gobiernos esperan al día 1 para lanzar baterías de noticias que van a terminar impactando en nuestros bolsillos y conciencias tarde o temprano, donde la televisión resume toda la basura que se ha encargado de producir en los últimos 365 días, donde tomas conciencia que a todos los artefactos electrónicos que constituyen ese castillo de naipes llamado confort le quedan pocos días, porque sobre todo, ya han durado más de 1 año, donde repites las tradiciones como un pavo real y viceversa, donde te das cuenta que todo el mundo dice siempre lo mismo, sin saber verdaderamente lo que te desea.
Sí señores, es ese el cosmos que estamos a punto de sortear con mas o menos suerte. Es por ello, que habiendo recuperado fuerzas de tantas pompas y platillos (;-)), Mesti-zoo comienza su quinto año de vida con el grupo que marcará las modas y tendencias en los meses por venir. Un grupo que ha sabido ganarse el corazón de audiencias selectas, de paladar negro, de raso o de platino... no sabría con qué calificativo quedarme frente a tanto cúmulo de finura y buen gusto. Resaltando, en esta ocasión, esa condición universal que asumen ciertas máximas, hasta constituirse en verdaderos atalayas de la verdad o del lugar común, dependiendo quién sea el interprete de la lógica, ¿aplastante?. Sí, en ciertas cocasiones burramente demoledora.
No me extenderé más, que hablen con su arte, demos paso a: Ojete Calor.
Sí señores, es ese el cosmos que estamos a punto de sortear con mas o menos suerte. Es por ello, que habiendo recuperado fuerzas de tantas pompas y platillos (;-)), Mesti-zoo comienza su quinto año de vida con el grupo que marcará las modas y tendencias en los meses por venir. Un grupo que ha sabido ganarse el corazón de audiencias selectas, de paladar negro, de raso o de platino... no sabría con qué calificativo quedarme frente a tanto cúmulo de finura y buen gusto. Resaltando, en esta ocasión, esa condición universal que asumen ciertas máximas, hasta constituirse en verdaderos atalayas de la verdad o del lugar común, dependiendo quién sea el interprete de la lógica, ¿aplastante?. Sí, en ciertas cocasiones burramente demoledora.
No me extenderé más, que hablen con su arte, demos paso a: Ojete Calor.
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