Estoy muy shockeado por lo que viene pasando en Japón en los últimos días. Me solidarizo profundamente con todo un pueblo que está padeciendo una catástrofe sin precedentes, por otra parte inevitable, dada la "naturaleza" de la misma.
Despierta, cuanto menos, un profundo desasosiego asistir al espectáculo mediático de la valoración de las consecuencias del seísmo: lejos de centrarse en las víctimas, el llamamiento a la solidaridad o las necesidades más apremiantes, una legión de analistas se dedica a observar detenidamente cada uno de los movimientos del índice Nikkei (y el impacto de sus vaivenes en los mercados del resto del mundo). Como bien apuntaba un conocido, cuando hay tragedias, ponemos los ojos en las divinidades... y hoy en día, "Dios" vive en las bolsas del mundo.
Justamente esta razón me hizo pensar en las miles de hecatombes humanas que se viven en el planeta todos los días, totalmente evitables, y a las cuales, nuestros asuntos, tan importantes, nos impiden prestar atención o dedicar 5 minutos al día para, a la larga, evitar que ocurran.
Cuántas vidas, cuántos sentimientos, cuántos anhelos que mueren injusta y trágicamente día a día por la borrachera de poder de un par de tipos, pueden salvarse con una educación basada en una conciencia verdaderamente solidaria y cooperativa. Hace tiempo que no hago un llamamiento a la reflexión tan político, aunque creo que los me conocen saben que este blog tiene esa pretensión, la reflexión desde las ópticas más disímiles. Los invito a seguir reflexionando acerca de cuántas vidas se cobran día a día las abstracciones de las finanzas, las mentiras del poder y sus pasquines, las bombas que reactivan la producción de los países, los métodos pérfidos de organización de la sociedad y la consecuente ignorancia que se pretende sembrar por doquier, al tornarnos personas pobres de espíritu y discernimiento.
Os dejo este vídeo alusivo a lo que hoy cuento, me ha puesto la piel de gallina y lágrimas en los ojos pensar que somos una manada enfermiza, a la que le da igual lo que pasa alrededor, enredada en las actitudes de la maraña complaciente de la medianía.
Despierta, cuanto menos, un profundo desasosiego asistir al espectáculo mediático de la valoración de las consecuencias del seísmo: lejos de centrarse en las víctimas, el llamamiento a la solidaridad o las necesidades más apremiantes, una legión de analistas se dedica a observar detenidamente cada uno de los movimientos del índice Nikkei (y el impacto de sus vaivenes en los mercados del resto del mundo). Como bien apuntaba un conocido, cuando hay tragedias, ponemos los ojos en las divinidades... y hoy en día, "Dios" vive en las bolsas del mundo.
Justamente esta razón me hizo pensar en las miles de hecatombes humanas que se viven en el planeta todos los días, totalmente evitables, y a las cuales, nuestros asuntos, tan importantes, nos impiden prestar atención o dedicar 5 minutos al día para, a la larga, evitar que ocurran.
Cuántas vidas, cuántos sentimientos, cuántos anhelos que mueren injusta y trágicamente día a día por la borrachera de poder de un par de tipos, pueden salvarse con una educación basada en una conciencia verdaderamente solidaria y cooperativa. Hace tiempo que no hago un llamamiento a la reflexión tan político, aunque creo que los me conocen saben que este blog tiene esa pretensión, la reflexión desde las ópticas más disímiles. Los invito a seguir reflexionando acerca de cuántas vidas se cobran día a día las abstracciones de las finanzas, las mentiras del poder y sus pasquines, las bombas que reactivan la producción de los países, los métodos pérfidos de organización de la sociedad y la consecuente ignorancia que se pretende sembrar por doquier, al tornarnos personas pobres de espíritu y discernimiento.
Os dejo este vídeo alusivo a lo que hoy cuento, me ha puesto la piel de gallina y lágrimas en los ojos pensar que somos una manada enfermiza, a la que le da igual lo que pasa alrededor, enredada en las actitudes de la maraña complaciente de la medianía.
Nota: Gracias a MIA, con quien comparto esas charlas interminables de actualidad, mientras vemos como nuestro hijo crece en un hogar con conciencia de nosotros y sentido de humanidad. Esta entrada también le pertenece.

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