Edulcoremos el domingo con una canción que, al día de hoy, ya es todo un clásico.
Mr. Jones, primer gran single de Counting Crows y que ha marcado una época permaneciendo en la carretera hasta el día de hoy.
Nada más ni nada menos que 18 años han pasado desde su aparición con August and Everything After, un disco redondísimo que se deja escuchar desde la primera a la última canción, sabiendo pasar de los rocks más guitarreros, hasta los blues más melancólicos, todo ello aglutinado por la capacidad interpretativa de su lider espiritual, Adam Duritz, un artista integral que firma la mayoría de las canciones de este grandioso album. Ejemplos de este magistral trabajo son temas como Round Here, Perfect Blue Bildings, Anna Beggins, A Murder of One, Rain King, Time and Time Again, por no nombrarlas a todas y cada una de ellas.
Acerca de esta canción, recuerdo cómo el mismo Adam, contaba que la ambigua interpretación sobre esta canción llevó a que se llegara a decir que hablaba sobre su pene.
Lo cierto es que no es así, resulta que una noche, Adam y su amigo Marty fueron a ver al grupo de flamenco del padre de este último, a la salida del concierto, se dirigieron al bar New Amsterdam en la calle Columbus de San Francisco, una vez allí, borrachos del todo, se toparon con dos bellezas que sabían que no podían conquistar, a menos que fueran estrellas de rock and roll, y no dos amateurs de bajo presupuesto, como efectivamente eran. A partir de ahí, esta canción dirige su mirada hacia la importancia que tienen los sueños en nuestras vidas y su consecuente esmero para lograrlos, sea lo que sea lo que encaremos. Observa también que es peligroso no darnos cuenta de que lo importante es "amar la trama"(como diría el amigo Drexler) y no tanto el desenlace, advirtiéndonos del peligro de retardar nuestra felicidad hasta que alcancemos la cúspide, cuestión que puede ser que nunca suceda.
Mr. Jones, Counting Crows y disfrutad este domingo, como si fuera el último.