Ayer fue un día grande de verdad, no sólo por el hecho de compartir con amigos un día con muchas energías proteicas, sino también por cómo terminó el mismo.
Sala Apolo, Die Toten Hosen, 5 grandes de punk rock en su más pura esencia. Ayer presentaron en Barcelona un show de 1 hora y media (corto para mi gusto), pero muy intenso, repasando sus mejores canciones después de más de 20 años en la ruta. Una de ellas, la que más quería vivir en el directo, es esta que les presentamos hoy: "Hier Kommt Alex", un verdadero himno generacional que se puede aplicar perfectamente a los días que hoy nos toca vivir.
Además de su evidente fuerza, el ambiente que había en el recinto, te empujaba a ir a gritar con todas tus fuerzas hasta llegar a estar cara a cara con ellos, mezclado con el sudor de otros tantos que iban en busca de lo mismo, mientras la cerveza que derramaba Campino (voz líder) nos empapaba a todos. Una experiencia, y parece que esta semana va de eso, que fue capaz de ponerme los pelos de punta por la adrenalina que pude experimentar. Seguramente volverán, y les recomiendo que vayan si son amantes de las guitarras cargadas, los ritmos frenéticos o los desiveles a tope, vale la pena ver a esta banda que ha estas alturas ya se codea con los que marcan historia en su género.
En un mundo en el que ya sólo se vive
para ejercer de robots cotidianos,
la mayor excitación que todavía existe
es noche tras noche, la imagen de la televisión.
Todas las personas viven como relojes,
programadas como ordenadores,
no hay nadie que se rebele,
tan sólo unos cuantos jóvenes se sienten frustrados.
Cuando el sol cae en el firmamento,
empieza la jornada para los drugos.
Se reúnen en pequeñas bandas
y emprenden juntos la cacería.
Eh, ahí viene Alex,
¡arriba el telón para su «horrorshow»!
Eh, ahí viene Alex,
¡arriba el telón para un poco de «horrorshow»!
En su cruzada contra el orden
y el mundo aparentemente sano,
celebran la destrucción,
celebran la destrucción,
la violencia y la brutalidad.
Sólo al ver sufrir a sus víctimas
experimentan satisfacción.
No hay nada que los detenga
en su implacable ira.
Eh, ahí viene Alex,
¡arriba el telón para su «horrorshow»!
Eh, ahí viene Alex,
¡arriba el telón para un poco de «horrorshow»!
Veinte contra uno,
hasta que emerge la sangre.
Ya sea con palos o con piedras,
en algún momento, todas las cabezas acaban reventando.
Llega el turno de la próxima víctima
cuando su querido Dios le pregunta:
«¿Por qué no hiciste nada,
nada?»
Eh, ahí viene Alex,
¡arriba el telón para su «horrorshow»!
Eh, ahí viene Alex,
¡arriba el telón para un poco de «horrorshow»!
Inspirada en "La Naranja Mecánica"