Porque recordar lo pretérito suele ser necesario,
sin tristezas, lágrimas, o ayunos de dromedario.
Por senderos de hierbas, donde los rayos se cuelan,
ensayando la vuelta por atajos sin tropiezos,
con la motivación simple de pisotear por la nostalgia.
Contemplando ausente, las miradas hierven la sangre.
Aquel viejo estigma que dibujan tus pupilas,
firmeza de hierro en nuestros corazones,
tu sabia palabra, tu ejemplo imborrable;
que incandescente sobre mí se deposita.
Entre cuerdas y alcohol, quemamos las lunas,
sabiendo que buscarte era un juego de niños;
que pierden el tiempo, que derraman la arena,
que queman sus naves, que acunan quimeras;
sorteando presagios, saltando fronteras.
Sin embargo, de aquel fuego, no puedo olvidarme.
Y de vez en cuando, como un amante furtivo,
vuelvo a depositar los labios del recuerdo en sus sienes.
Porque no hay derrotas permanentes,
porque no hay cárceles más grandes que las que nos imponemos,
porque aborrezco el olvido y el miedo consumió sus horas.
Sólo, y en soledad
aguardo despierto
el resplandor que me anime;
porque hoy me invade este inmenso realismo,
y por ello te exijo hasta lo imposible.
Texto: Capitán Piluso
Foto: London Riots 2011.
Video: Si se callase el ruido, Ismael Serrano