domingo, 23 de enero de 2011

miércoles, 12 de enero de 2011

Oh!pera



Los trapos, lavados y tendidos, siguen sucios. Una nube de bilis cabalga las azoteas. Y mientras, el aire, vago, huraño y cobarde, no se decide a acercarse.

“Menudo panorama” piensa R., apartando la vista de la ventana. “Hoy sería mejor no salir de casa”.

Pero no puede: hace meses que compró entradas para la Ópera, para esta misma noche. Es el estreno de Aída, y no se lo va a perder por muy desalentadora que se presente la jornada.

R. coge el sobre que hay sobre la mesilla, y saca las entradas. Repasa la fecha, la hora, la ubicación…tal y como ha repetido tantas veces en los últimos días. “Dos entradas de platea, fila 6”. Un relámpago le atraviesa el ombligo, cuando recuerda que la butaca contigua a la suya quedará vacía.

Vacía como quedó tu almohada, como la despensa de mis ilusiones, como el libro que escribimos…

R. se frota los párpados y se pone en pie, impulsado por algún resorte del subconsciente.

“Vamos allá…Menfis y Tebas me esperan” le dice al espejo, atusándose el pelo. Se pone el abrigo, coge las llaves y sale, cerrando enérgicamente la puerta tras de sí.

En la calle, el aire permanece hostil, se respira desazón en cada esquina. Y la humedad no ayuda, soslayando si cabe aún más la toxicidad del ambiente.

R. decide ir andando hasta el teatro, por el camino del parque. “Me vendrá bien para desentumecer las piernas…y la mente”.

Y los sueños que fueron se esconden en las ramas. Y los sueños que vendrán se asoman entre el follaje.

R. camina con decisión, mientras su cabeza entra en el templo de Isis y rememora el color del Nilo. “El caso es que yo también sería capaz de dar mi vida por amor, no me parece nada estúpido” murmura para sí, con los ojos entornados. Absorto en su versión particular de la ópera, no advierte a la bicicleta que se acerca por su izquierda.

El hielo me lame las manos, avivando las chispas que danzan en mis mejillas.

R. abre los ojos. Una mujer, todavía con el casco puesto, le acaricia la frente “¿Estás bien?” pregunta.

“Sí, sí, gracias…tendría que haber mirado”

“¿Te duele algo? ¿Puedes andar?”

“No, gracias, de verdad, estoy bien. Por cierto, ¿cómo te llamas?”

“Aída”.

R. sonríe

¿Por qué no?

“Aída, ¿tienes algo que hacer en las próximas cuatro horas?”


[Suena la Marcha triunfal]



martes, 11 de enero de 2011

One

En un día con tantos unos, tres piezas "únicas" en su género para ilustrarlo. Reggae, Heavy, Pop, y un común denominador, One.
¡Buen día binario, buen 11.01.11!









domingo, 9 de enero de 2011

Sin boca, somos invisibles



Sin rostro no hay libertad


Cuantos cuartos,
de paredes cuatro,
cemento barato;
mi cara
en la pared
y en la pared
un retrato,
mi nariz
en el suelo
y en el suelo
otro retrato;
quien osa descontrolar
lo que no puedo controlar,
me descontrola sin pensar
tanto que no me he vuelto a acomodar.
Dime reloj, si tu timbre es de despertador
o es solo la conversación
que se sostiene con otros en el mirador.
Sin rostro, danzo pisando hierba en el estadio,
sin cara, la vergüenza me mata,
mas me descontrolo con dilemas y adagios
que me leen con el té bellas ratas,
busco entre estrellas viejos presagios
que adivinan mi futuro, mis pasos delatan.
Soy el silencio de la media noche
canción de cuna al dueño del desvelo,
mi alma sigue castigada por reproches
mientras se oculta la cara culta con un velo;
piso el césped fresco, ya no bailo
ahora canto, desentonado, sin boca;
pues sin rostro no hay boca,
sin boca no hay voz,
sin voz no hay canción,
sin canción no hay libertad...

Autor: Luis Antonio Bethancourt ::: 2010
Foto: Mia ::: Luzern, Die Schweiz 2007

viernes, 7 de enero de 2011

Escape



Cómo escribir en esta realidad multidimensional, ya no es posible encontrar muestras de respeto entre las personas, piensa Pedro, mientras el arriba, el abajo y los costados parecen no estar claros. Quizás sea porque mis ideas del mundo sean bastante inocentes, ensaya su mente como respuesta, ya que siempre espero una reacción calma en los demás, desprovista de cualquiera de las formas que la mala intensión pueda tener.
Ficciones o fricciones aparte, con la cabeza en la almohada y con la cara mirando al techo, repasa sucesivas imágenes de acontecimientos inverosímiles, balbucea algún nombre al oído del aire y continúa en un silencio casi sepulcral, con los ojos vueltos hacia adentro.
Aquella noche, sonante a más no poder, indescifrable a esta altura de la mañana, me devuelve, primero con el despertador y después con la imagen que se recorta en el espejo, un claro diagnóstico de necesitar aún más reposo.
Ello resulta imposible, bien saben que la necesidad de huir requiere sus esfuerzos para no quedar para siempre encerrado. La ventana abierta, ha permitido que los gatos del vecino deambulen por el cuarto, mientras que el ronroneo de uno de ellos entre sus piernas, logra sacarlo de la abulia; de la cual sale definitivamente al notar que hasta un murciélago se ha logrado colar y posar en un rincón oscuro.
Jaime Rodríguez Pena es el nombre que figura en su documento, tendido encima de la cama, mientras termina de meter las pocas cosas que necesita en su bolso. El coche está fuera, esperando con el tanque de gasolina lleno para emprender la huída. Sus recuerdos son borrosos, pero hay caras, gestos, impresiones que no dejan de cruzarse en su mente.
El radio despertador, insistente por enésima vez, reproduce una frecuencia en la que se escucha un viejo blues de John Lee Hooker, con su voz cargada de truenos llena la habitación de ritmos con una antigua versión de Boom Boom Boom. Jaime no se distrae, recién salido de la ducha, hace ejercicios tendido en el suelo a un borde de la cama. Mientras mira el techo piensa en la ruta que deberá seguir, solo que esta vez todo está impregnado por la ausencia de Renata.
Apronta la tasa de café, hecha un ojo al periódico, y su nombre no aparece por ninguna parte, este es un dato que no le hace gracia. Él ha desaparecido de su vida y nadie ha notado nada, piensa para sí, aunque sabe que esto no es del todo cierto, puesto que es probable que su búsqueda se realice sin la necesidad de que la población coopere en la empresa, lo cual revelaría un aspecto clandestino en su viaje, disparando la adrenalina en su cuerpo.
Los pensamientos van a mil Km. por hora, tan de prisa que, al momento en que introduce la llave en el coche, el motor ruge como nunca, parece un caballo voráz que ha estado esperando en silencio ponerse en carrera tras semanas de entrenamiento.
Ya en la carretera, los cactus de las montañas parecen dibujarse como centinelas de la tierra, ejércitos enteros, congelados a la espera de algo o de alguien. Es primavera y sus flores adornan con puntos violetas todo aquél paisaje que, es preciso decir, transporta muy fácilmente el pensamiento.
En eso, un ave se cruza a la altura del parabrisas, golpea fuertemente en él, logra romperlo y esto hace que el coche pierda el control y se salga del camino, tras toparse uno de los neumáticos con una piedra, se revienta y el coche va directo hacia un precipicio donde se desliza hasta el final.
El fuego arremete en la parte trasera, mientras Jaime intenta incorporarse tras el mazazo. Un poco mareado, logra situarse y pasa la mano por su cabeza, donde nota varios cortes en el cuero cabelludo. Su vista intenta enfocar algo, pero solo hay una nube de polvo y humo alrededor, lo que le impide visualizar dónde está. Los sonidos son monopolizados por el fuego, de tal forma que cuando nota esto, sale inmediatamente del coche, tropieza y cae hacia el fin del barranco donde un río seco surca lentamente la montaña.
Tendido en un médano de arenisca, con parte de su cuerpo metido en el agua deja caer la guardia, mientras el tanque de combustible a pleno explota por los aires al haber sido alcanzado por las llamas, recordando escenas repetidas en películas de la infancia. Jaime ya no presencia este momento, aunque lo haga, no recordará que por segundos ha salvado su vida, gracias a que el coche quedó atrapado entre unos árboles de camino al fondo del abismo, lo que permitió que al salir la ley de la gravedad le salvara la vida al caer hasta el fondo del valle. Dos valquirias, sin embargo, un poco perdidas entre tanto despliegue fílmico, sobrevuelan su cuerpo, pero al ver que no es la hora marcada por Odín, pasan de largo rumbo a otras batallas, dejando que las fuerzas de este caído le permitan reponerse, aunque no de momento…
Inconsciente, sus heridas no son de mucha consideración, pero un shock semejante descoloca a cualquier persona.
Un gato ronroneante lo sorprende lamiendo su mejilla, una vez más la ventana quedó abierta, la noche que pasó dejó tras de sí mucha resaca, aunque Pedro, o Jaime, o Nahuél, cualquiera de sus nombres, seguirá tendido al borde de aquella carretera hasta que otra noche su mente lo conduzca a una sala de curaciones o a cualquier cajonera de su psiquis.

Texto: Capitán Piluso .::2007::.
Foto: Museo Dalí
::: Grabado

lunes, 3 de enero de 2011

Grinderman 2

Héroe del Rock and Roll, Nosferatus de la música, mito viviente de una época marcada por el vaciamiento paulatino de un género, yuxtaposición con lo fuera de serie, con la magia de la creatividad, manifestación polifacética en el arte...
En síntesis, como diría un amigo muy fanático, Nick Cave es Rock, es The Bad Seeds, es guionista, novelista y ahora, como si las musas de los inicios en The Birthday Party recobraran el alma de una época, Grinderman 2 nos trae lo mejor de Nick Cave, su parte más salvaje. Esa que encarna la filosofía cruda y rupturista de un Rock que, como decíamos, parece haberse perdido en la reedición de viejas décadas para ver si en el fondo de algún cajón queda alguna joyita que lustrar.
En ese contexto, donde pocos se animan a crear y en donde el mercado de la música cambia sin cesar, aparece Grinderman, algo así como el "fornicador", si nos ceñimos a la traducción literal del nombre, una bocanada de talento en los mundos oscuros de lobos, arañas, gusanos, buitres y monstruos varios, con pinceladas de humor, pero en el fondo, como el mismo autor afirma, un lugar donde subyace algo muy serio.
Su último trabajo, grabado en 5 días bajo el método de la "tabla rasa", en promiscua relación con la improvisación de un puñado de canciones que van surgiendo, que emergen del fuego de 4 músicos que, a estas alturas de las circunstancias, tocan de memoria, todos pertencientes a la actual formación de The Bad Seeds, pero cabe destacar que Cave está mas pendiente de las distorsión de sus guitarras que de la dulzura del piano.
"The Heathen Child" es el primer corte y segundo video de la banda, dirigido por otro partner en lo que a lo fílmico se refiere, John Hillcoat, quien fuera director del primer film donde Nick Cave participó como actor: "Ghosts... Of the Civil Death".
Como bonus track, también presentamos el primer video, "No Pussy Blues", otra pieza de lo más cañera.
Amigos, esto es Grinderman en www.mesti-zoo.com, esto es Rock and Roll.







sábado, 1 de enero de 2011

Cero 60

¡¡¡Feliz 2011 para todo el mundo!!! En estas fiestas dónde la abundancia de turrones y mil cosméticos estomacales abundan por doquier, donde los kilos alquilan balcones casi permanentes en nuestros abdómenes de focas (hablo por mí, claro está), donde los gobiernos esperan al día 1 para lanzar baterías de noticias que van a terminar impactando en nuestros bolsillos y conciencias tarde o temprano, donde la televisión resume toda la basura que se ha encargado de producir en los últimos 365 días, donde tomas conciencia que a todos los artefactos electrónicos que constituyen ese castillo de naipes llamado confort le quedan pocos días, porque sobre todo, ya han durado más de 1 año, donde repites las tradiciones como un pavo real y viceversa, donde te das cuenta que todo el mundo dice siempre lo mismo, sin saber verdaderamente lo que te desea.
Sí señores, es ese el cosmos que estamos a punto de sortear con mas o menos suerte. Es por ello, que habiendo recuperado fuerzas de tantas pompas y platillos (;-)), Mesti-zoo comienza su quinto año de vida con el grupo que marcará las modas y tendencias en los meses por venir. Un grupo que ha sabido ganarse el corazón de audiencias selectas, de paladar negro, de raso o de platino... no sabría con qué calificativo quedarme frente a tanto cúmulo de finura y buen gusto. Resaltando, en esta ocasión, esa condición universal que asumen ciertas máximas, hasta constituirse en verdaderos atalayas de la verdad o del lugar común, dependiendo quién sea el interprete de la lógica, ¿aplastante?. Sí, en ciertas cocasiones burramente demoledora.
No me extenderé más, que hablen con su arte, demos paso a: Ojete Calor.